Arándano

En Chile tiene sus inicios en forma comercial en la década de los 80, sin embargo es en la década siguiente cuando comienza a expandirse en forma importante. En forma estimada, en la actualidad alcanza las 15.800 hectáreas, distribuidas entre la región de Coquimbo y de Los Lagos. 

En total se exporta al año un total de 105.000 toneladas, de las cuales 75.000 constituyen fruta fresca y el restante congelado. EE.UU. es el principal destinatario del producto chileno, al que se puede exportar desde noviembre a marzo e inicios de abril. El período de oferta comienza con variedades tempraneras como O'Neal en el centro del país, donde se estaría cosechando incluso hacia fines de octubre. Alcanza los máximos volúmenes de gran parte de las variedades entre enero y febrero y, finaliza en marzo y principios de abril con tardías como Elliot. 

Las flores del arándano son hermafroditas, pero en forma natural tiene una baja autopolinización. Esto se debe a que presenta racimos de flores colgantes, por lo que el polen se desprende y es incapaz de polinizar, los estambres forman un círculo alrededor del pistilo hacia atrás y sólo una pequeña sección del estigma es receptivo. Por ello, para obtener un cultivo rentable, se requiere que sean polinizadas por insectos, con los cuales se obtiene una mejor cuaja, mayor peso y calibre. El uso de Bombus terrestris ha significado un aumento en cosecha del 17 al 32%, gracias a la obtención de una fruta de mejor calibre. 

Plagas 

El cultivo del arándano presenta una serie de plagas descritas de importancia primaria, ya sea por ser causal de rechazo por su carácter cuarentenario, como por ocasionar daño directo al cultivo. En la actualidad los curculiónidos y escarabeidos se han transformado en una plaga de alta relevancia debido a que han ocasionado grandes pérdidas económicas principalmente por la presencia de estados larvarios que se alimentan en forma silenciosa de las raíces. 

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