Frutilla

El cultivo de frutilla en Chile tiene una superficie de 1.330 ha, las que se distribuyen entre las regiones de Coquimbo y Araucanía, concentrando su producción entre la región Metropolitana y el Maule.

El objetivo de producción es principalmente para consumo interno (fresco y congelado), pero también una parte se exporta ya sea como congelado, fresco y procesado (jugos y conservas).

La frutilla presenta la capacidad de producirse en diversos climas, no obstante, en climas templados es posible obtener los mejores rendimientos. Es así como existen variedades de día corto (menos de 14 hrs luz), Camarosa, Palomar y Benicia, las cuales concentran la cosecha en los meses de octubre-diciembre y de día neutro (no tienen restricción por el largo del día), entre las que destacan los cultivares Albión, San Andrea y Monterrey, con producción estable a lo largo del año.

En Chile es posible cultivar al aire libre en una gran diversidad de zonas, pero se ha incorporado el uso de polietileno en estructuras tipo túneles, desde micro hasta macro túneles, con el objetivo de proteger de las heladas y adelantar producción para obtener mejor precio.  

La flor es hermafrodita y presenta autopolinización, sin embargo, se ha determinado que cuando es polinizada por insectos, se logra una mayor productividad, calibre y calidad de la fruta. El abejorro, ha logrado tener excelentes resultados debido a que trabaja bajo condiciones climáticas desfavorables, a diferencia que otros polinizantes. Una vez que visita la flor, es posible visualizar si ha visitado la flor revisando los estambres, puesto que ausencia de polen indica que la ha visitado.

Plagas

La frutilla puede verse afectada por plagas tanto a nivel aéreo como radicular. A nivel foliar, existen varias especies de áfidos que la afectan, los que se desarrollan por el envés de las hojas y son importantes por su capacidad de transmitir virosis. Las especies posible de encontrar son pulgones de la frutilla (Chaetosiphon fragaefolii y Chaetosiphon thomasi), pulgón del duraznero (Myzus persicae), pulgón de la papa (Macrosiphum euphorbiae) y pulgón del melón (Aphis gossypii). Los trips, donde predomina Frankliniella occidentalis, también son muy importantes debido a la depreciación que ocasionan en la fruta por el russet y deformación que ocasionan. La arañita bimaculada también puede llegar a ser un problema grave  en ataques intensos donde puede llegar a detener el crecimiento y deformar brotes.

A nivel radicular, en los últimos años se han visto frecuentemente afectados por larvas de curculiónidos y escarabeidos, los que producen una gran pérdida de plantas.

 

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