Pulgones

Introducción
Los pulgones representan un gran problema en la horticultura debido a su enorme capacidad de reproducción por lo que en poco tiempo pueden causar serios daños, por su capacidad de transmitir virosis en varios cultivos y junto con ello, la resistencia a varios pesticidas dificultando su control. Las especies más comunes que aparecen en los invernaderos son: pulgón del melón Aphis gossypii, pulgón de las solanáceas Aulacorthum solani, pulgón de la papa Macrosiphum euphorbiae y pulgón verde del duraznero Myzus persicae.

Biología
En los invernaderos las poblaciones de pulgones están constituidas siempre por hembras vivíparas, vale decir las hembras dan a origen crías vivas no huevos. Estos pulgones jóvenes nacen e inmediatamente comienzan a alimentarse de la savia de la planta. Crecen deprisa y mudan cuatro veces antes de llegar a ser adultos, dejando las mudas de piel de color blanco en el cultivo. Los pulgones alados aparecen bajo grandes densidades poblacionales, moviéndose para buscar nuevas fuentes de alimento, lo que proporciona una rápida dispersión por el invernadero.

Síntomas y daños

  • Las ninfas y los adultos se alimentan de la savia de la planta. Esto detiene el crecimiento y origina enrollamiento foliar. A veces aparecen manchas amarillas en la hoja.
  • Los pulgones excretan mielecilla, sobre la cual se puede desarrollar fumagina que mancha el cultivo. Como consecuencia de ello la fotosíntesis se reduce y con ello el crecimiento y la producción de la planta.
  • Algunas especies son vectores de virus.
  • Pueden inocular sustancias tóxicas en la planta, causando fuertes reacciones alérgicas.

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